Tuesday, August 12, 2008

Oaxaca mola

Esta tarde hemos llegado a Oaxaca. Ciudad pequeña (sobre todo si la comparamos con DF!) y con mucho encanto. La casa más alta tiene dos pisos, y todas tienen las fachadas de colores y patios interiores, e iglesias por todas partes. Estamos en un hotelito muy moñoño donde nos tratan muy bien (nos han dado un coctel de bienvenida y luego tenemos otro a las siete - hemos elegido mezcal, Peter con gusano). Hoy era el día del taxista, así que todos llevaban guirnaldas en los capós y en los techos (¡están locos estos mexicanos!). La txiki-city mola, a ver qué nos depara el resto del día.

Y ahora un pequeño flashback: esta mañana hemos cogido un taxi en el DF para ir a la estación de autobuses y resulta que el taxista era un palero del quince. El tronco, que se llamaba Edgar (como su sobrino) se nos pone a dar una historia apócrifa del Mexico prehispánico digna de enmarcar mientras nos lleva por unos sitios de lo más "pintorescos". Peter y yo diciéndole a todo que sí y mirando a todas partes, rollo, "pero Edgar, será por aquí, no?, Edgar no me chingues que ya estamos tardando un poco nomás". El tío va y se pone a saludar en plan colegui a uno que limpia cristales, y nos explica que si tal y que si cual, que es que le limpia muy bien siempre que pasa por aquí (¡en una ciudad de más de 20 millones de habitantes!) y el Peter y yo flipaos, y a todo esto al tronco que le pasaban todos los coches, iba a pedo de burra mientras nos contaba todos los tipos de taxis, combis y autobuses que ha habido en la historia del DF, las cárceles más peligrosas de la capital... en fin, que cuando nos ha soltado por ahí (porque se ha equivocado y no nos ha dejado en la mera estación) nosotros estábamos más contentos que unas pascuas, sólo por perderle de vista...

1 comment:

Anonymous said...

esto pasa por darles a los guías turísticos rienda suelta para comprarse un coche, llamarlo taxi y dejarles ejercer su maravillosa pasión eduactiva.
Claro está, que el coche le ha costado una pasta, el permiso de conducir lo ha comprado sin pasar por lo que todos hemos pasado del a.b.c y su bolsillo esta buscando a dos extranjeros con tarjeta platino (me parece muy fuerte peter que lo del aeropuerto fuera culpa tuya :-P) para poder pagarse dignamente todo lo que posee.

y vosotros pues... bajais del taxi un poco más culturalizados...
o con ganas de beber más alcohol, que viene a ser lo mismo.

Seguire de cerca vuestras aventuras.

Rosa.